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martes, 19 de abril de 2011

SANTO CONFLICTO


Grescas entre habitantes y la Diócesis de Ica, representada por Héctor Vera Colona es el escenario que he encontrado en la ciudad de Ica. Todos se pelean por los templos destruidos y completamente clausurados por el terremoto de 2007. El panorama es triste, puesto que las magníficas edificaciones como Lúren y la Catedral de Ica no pueden albergar a sus fieles, ni festejar sus tradiciones en Semana Santa como es debido. Han pasado ya 4 años desde la catástrofe en aquella terrible tarde del 15 de Agosto, donde Pisco colapsó y la mayoría de casas de adobe, de todo Ica, cayeron por la magnitud del sismo. Hoy en día, se puede vislumbrar las consecuencias del desastre ocurrido hace ya tiempo. Lo que ha dejado el terremoto es desunión. Todas las Iglesias de Ica estan en mal estado y necesitan reconstruirse para seguir albergando a los fieles dicen las autoridades del Obispado de Ica. Sin embargo, aquí hay un problema que no se puede resolver hasta ahora. A pesar de haber recibido 1 millón de euros por parte del Vaticano y, aproximadamente, un millón de soles de una popular "luretón"... no se ha reconstruido nada ni se sabe donde o en qué se ha gastado dicho dinero. Y la situación sigue igual: todas las iglesias tienen la misma fachada.  Sino, otra ya sería la historia.

Un caso emblemático es El templo del Señor de Lúren, el cual es una de las iglesias más afectadas. Empezó las labores de su reconstrucción, aproximadamente, hace una semana; pero extrañamente sin licencia de la municipalidad provincial, sin título de propiedad del Obispado y sin tener el mismo diseño arquitectónico.

He asumido el compromiso de investigar más en el tema e ir publicando y publicando todos los acontecimientos que vayan surgiendo. ¿Qué es lo que esta ocurriendo con Lúren?
Antes del terremoto (foto por Juan Manuel Parra)

Después del terremoto

viernes, 10 de diciembre de 2010

Testimonios sobre la masacre de 1985 en Accomarca

Hace 25 años, durante el primer gobierno de Alan García Perez, se dio una brutal masacre en contra de los menos afortunados. Accomarca es un distrito que está a ocho horas de la ciudad de Huamanga en Ayacucho. Allí, campesinos humildes (hombres, mujeres, niños y ancianos, en su mayoría, quechua hablantes) fueron brutalmente asesinados por fuerzas militares, quienes pensaron que pertenecían a Sendero Luminoso. Llegaron con la excusa de una asamblea; no era la primera vez que visitaban el pueblo y hacían lo que se les daba la gana. Reunieron a casi todos los pobladores de la comunidad. Entonces, comenzaron a torturar a los hombres y violar a las mujeres. Los niños fueron los más afectados. "Nos pusieron en tres chositas: en la grande iban los hombres, en la mediana, las mujeres y en la pequeña los niños. Luego, tiraron bombas y dispararon a quemarropa", cuentan los pobladores. Con metralletas, fueron salvajemente baleados (bebes desde los tres meses de edad hasta los 14 años). Los militares, les lanzaron granadas y mutilaron a 69 personas en total. Después de 25 años, el gobierno no se ha preocupado ni siquiera por brindar ayuda sicológica a este pueblo.  Hoy se vive desolación, desconfianza y como los pobladores llaman: "la trauma". Ayacucho, fue sin duda el departamento más golpeado del país en la época del terrorismo. Sin embargo, qué ha hecho el gobierno (Fujimori, Paniagüa, Toledo y Alan García) por velar por los más necesitados. Aún están las voces de los más afligidos reclamando justicia. A continuación, este reportaje, les demostrará la necesidad de una comunidad que hoy pide a las autoridades justicia.